La vida transcurre a una velocidad vertiginosa. Es prácticamente
imposible detenerse y disfrutar del cualquier detalle. El ritmo cotidiano nos
arrastra y hace que hagamos hincapié en lo externo, en vez de mirar a nuestro
interior.

Esta coproducción entre España y Taiwán es el último trabajo de Tsai
Ming – Lang y nos hace reflexionar sobre la capacidad de cada uno para
imponer la calma y la tranquilidad en su día a día. La película que está rodada
en Gipuzkoa transcurre lentamente por diferentes lugares icónicos de San
Sebastián. La paz interior y la quietud se refleja en cada plano. Algunos de
ellos se presentan como imágenes dignas de un álbum fotográfico o de una
obra pictórica, en el que la composición, la poesía a través de la imagen y la luz
se imponen a un guion o una historia contada con palabras.
El film compitió dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera del festival.



