‘Música de fiambrería, un policial verde’

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Música de fiambrería, un policial verde

Tres historias se entrelazan para contar un crimen nacido de la desesperación y el desamor. Tres personajes interpretados por una única actriz en escena, llevan adelante este policial que incorpora la canción como herramienta de narración.

Alicia Rafaela, una mujer venida del campo, asesina a su esposo, harta ya de tolerar el abuso y la violencia. Un personaje cargado de inocencia que se ve ahora en una situación límite que deberá enfrentar: ¿Cómo deshacerse del cuerpo, como limpiar las circunstancias a las que se ve sometida e iniciar una nueva vida? Alma, sumergida en el mundo de la riqueza y la superficialidad, toca fondo llegando a los límites del desequilibrio y la locura.

Un programa radical nocturno, «Música de fiambrería», da cabida y abre los oídos a la palabra de quienes necesitan ser escuchados. Su conductora, un bizarro y solitario personaje, da paso al diálogo de estas vidas desde el lugar absurdo y tragicómico.

«Música de fiambrería» nos habla de temas universales como el amor, su ausencia, su exceso y su fracaso. De la vida, su paisaje efímero, cuestionando nuestro lugar en ella según la adversidad de nuestro destino.

A mi parecer

Pues miren ustedes que yo llegaba del teatro María Guerrero, Centro Dramático Nacional, y lo hacía emocionado del espectáculo que había presenciado con una gran puesta de escena. Desde el alto foro colgaba un gigantesca luna sobre el ciclorama que daba fondo y ambientaba la obra con su mágica señal. Dos actrices y seis actores se iban adueñando del escenario, toda vez que de nosotros, gracias a sus excelentes recursos dramáticos para desarrollar un libreto basado en el ensayo filosófico de Albert Camus, El mito de Sísifo. Esta adaptación, de Claudia Cedó, se titula “Calígula murió. Yo no”. Excelente.

Y no tendría que comenzar hablando de otra obra diferente a la que ahora nos viene al caso, esta es ‘Música de fiambrería, un policial verde‘. Tampoco piensen ustedes que trato de matar dos grandes aves de un tiro, no. Tan solo me doy a la sinceridad de narrar tal como me vienen los acontecimientos y sensaciones, así es como las absorbo y expreso para mi formación humanista.

‘Música de fiambrería’

Con esta franqueza les cuento que recorría el trayecto de un teatro a otro valorando el peligro de someterme a dos espectáculos tan seguidos y dispares. La experiencia me recordaba otra ocasión en la que no supe si aquella obra perdía sangre u oficio por varios costados o si, tal vez, fui rendido por sufrir un posible estrés intelectual. Ante esta nueva situación en la que se me repetían las circunstancias, me preguntaba si los laboratorios químicos de mi cerebro podrían llegar a producir la dopamina necesaria para dar justo valor a la obra de Lucía Trentini, Música de fiambrería, un policial verde. ¿Mi sensibilidad llegaría a comprender y disfrutar de sus posibles virtudes sin perderme ningún detalle o infravalorando ?. Alguna vez me escuché pensar que, como ya he dicho por una experiencia anterior, si no era el peor día para acudir al estreno de una obra reducida a tan solo una actriz, toda vez que autora y directora de su propia representación y sin el mítico pedigrí de Albert Camus.

Qué bueno resulta cuestionarse a uno mismo. Máxime si te encuentras con el premio de los aciertos y compruebas que tus capacidades no se estresan por dos obras de teatro seguidas, siempre que estas estén bien estructuradas e interpretadas para dejarte la huella de su mensaje, caso de las dos que aquí refiero.

Ciñéndome a la segunda obra y para que ustedes vayan al teatro y disfruten con sus propias emociones y conclusiones, no me voy a extender en contarles que el minimalismo escénico de Lucía Trentini, para su obra ‘Música de fiambrería, un policial verde’, hace cierto el axioma “menos es más”.

Música de fiambrería, un policial verde
Un momento de la obra

Esta actriz no necesita disponer de grandes cicloramas ni medios técnicos,  tan solo con estar sobre el escenario hace que su presencia sea suficiente para introducirnos en la importancia de lo que cuenta, de aquello que ella ha elegido para hacernos reflexionar y que sigamos evolucionando en el propósito de hacernos más solidarios entre nosotros, sea cual sea el genero o la situación social. Su arte, en suma y si cogemos la antorcha que nos ofrece, puede hacernos mejores personas, signo de este don que atesoramos para, día a día, ir logrando mayores capacidades cognitivas. ¿Acaso esto no es una de nuestras herramientas para construir inteligencia?

Dicho esto, no voy a perderme en retórica para continuar alagando esa capacidad interpretativa que tanto aprecio en la muy valiente actriz o las tres actrices en una porque, como ya habrán leído en la sinopsis, la uruguaya Lucía Trentini afronta tres personajes con ese talante y talento que solo muestra quien se sabe portadora del pleno conocimiento,  cualidad que en el hinduismo se le atribuye a la diosa Sárasuatī. Y hablando de diosas, Anurāga  representa en los vedas todas las emociones que se expresan mediante la música, arte en el que la cantante, triactriz,  autora y directora Lucía Trentini, también nos pasea por su ‘Música de fiambrería, un policial verde’.

Ustedes pueden disfrutarlo todos los jueves en Teatros Luchana a las 21,30h hasta el 29/07/21.

Entradas y más info: Teatros Luchana

Más info Lucía Trentini: https://lutren.wixsite.com/website

L. Ramón G. del Pomar.

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Un comentario

  1. Coan

    21 junio 2021 en 07:48

    Buena crónica

    Responder

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