En el año del calendario romano 2022, durante los ya decrecientes restos de una pandemia que retrocede hacia donde nunca debió nacer, durante los días 14, 15, 16, 17 de junio en Madrid, capital de un reino políticamente muy dividido y ciudad en la que nadie es forastero, un año más se inauguró MadFeria, ahora en su  XVIII edición.

Dicen los sabios, yo creo en ellos, que entre las pesadillas también pueden camuflarse las esperanzas del día a día. Prueba de ello es que algunos muchos, en Las Naves del Teatro Español de Matadero Madrid, hemos vuelto a soñar. Y es que todo comienza por uno mismo, lo que me hace confesar mi ilusa condición ante lo difícil porque, por momentos y gracias a los cautivadores espectáculos representados el primer día en MadFeria, he llegado a creer que despuntaban las ilusiones para, definitivamente, ocultar las tantas cicatrices que nos han asolado desde la invisibilidad y azotado, aunque solo sea por solidaridad, más allá del pan y el amor nuestro.

Pero en fin, ahora que estamos ante estas letras para transmitir que  una vez más, gracias al empuje por las ilusiones y necesidades de excelentes profesionales de la coordinación, lo mismo que por la imaginativa de creadores y por la mecánica física y emocional de artistas de diferentes lenguajes escénicos, Madrid ha sacado pecho para mantener la hegemonía que la caracteriza como centro permanente de evolución y revolución de artes escénicas, caso que nos ocupa hoy.

XVIII MADferia

Tal como figura en su página web, les aconsejo que la visiten, MADferia nace en el 2005, siendo su objetivo principal impulsar, dinamizar y generar mercado en el ámbito de las artes escénicas.

Aquí se combina la exhibición de las últimas creaciones escénicas, con actividades orientadas a la reflexión y al encuentro entre los profesionales del sector. Tal imprescindible labor está organizada por ARTEMAD (Asociación de Empresas Productoras de Artes Escénicas de Madrid) y está asociada a COFAE (Coordinadora de Ferias y Artes Escénicas del Estado español).

Retomo mi parecer para seguir hablando de tres de los músculos que no sustentan culturalmente, el teatro, el circo y la danza.

Claro que me desharía en halagos, cómo no, y bien merecidos están, ya saben ustedes que estamos hablando, además, de uno de los pilares que sostiene la economía de nuestra piel de toro geográfica. La cultura es una industria que requiere de infraestructuras, cosas, y profesionales, seres.

Por ello, porque hay que estar ahí para dar el callo, al acto de inauguración asistió una elogiosa parte del elenco político e institucional que les voy a referir: Javier de Dios, subdirector de Teatro del INAEM, Gonzalo Cabrera, director general de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid, Andrea Levy, Delegada del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte de Ayuntamiento de Madrid, Emilio Del Valle, Presidente de ARTEMAD, Javier Pérez-Acebrón, director artístico de ARTEMAD.

Las palabras que más resonaron en mis oídos fueron las que ofrecían mayores esfuerzos por parte de quien corresponde para que esta industria continúe alzándose hacia el lugar que bien merece.  

Entrañable fue el homenaje que se hizo, durante el acto de inauguración, al tristemente malogrado actor gallego Chete Lera. Desde aquí unimos nuestras condolencias a sus familiares.

No quisiera extenderme mucho para hacer noticia de este día inicial, aquí quedo como enviado de Revista Visión Media para, después de todo el cóctel de obras que voy a tener el privilegio de presenciar, hacerles partícipes de mi experiencia.

Si me van a permitir, para ir despidiéndome, que les transcriba parte del discurso de Javier Pérez-Acebrón, a quién felicitamos por su buen ojo. Él lamentó no haber podido dar lugar a las 1.134. propuestas que recibieron, todas ellas dignas de elogio pero, aquí yo voy a parafrasear el dialogo de un actor del que ya les hablaré, lo que no cabe, no cabe.

Vamos con el discurso de Javier Pérez-Acebrón:

«Cuando uno está aquí en un escenario ¿qué es lo que se espera? ¿Esperáis verdades? ¿Que se diga la verdad? ¿O que mienta para que se desvele, para que, a través de la mentira más bella, se abra vuestro pulso a otra realidad? ¿A una realidad real? ¿Deseáis mentiras que os hagan soñar, o queréis verdades que os hagan despertar, o quizás queréis todo eso junto sin acertar a saber cuál es el límite de esa dualidad? Todos los que nos subimos a un escenario tenemos esa responsabilidad, decidir qué grado de realidad, de verdad, nos comprometemos a mostrar, eso sí, con honestidad.

Pero cómo se llevaría el olor del mar a una sala de teatro o cómo se inunda de estrellas el patio de butacas?

Un placer teneros una vez más en nuestra ciudad. Supongo que estaréis notando lo caluroso que está siendo la bienvenida; lo hemos preparado a propósito, con el cariño no se racanea, y menos ahora, este año, más que nunca, abrazaos, besaos, compartir y hacer feria…«

Y por nuestra parte, conscientes en Revista Visión Media de que cada palabra evoca un nuevo pensamiento, nos despedimos de ustedes y bajamos el telón. Volveremos a subirlo para contarles todos los detalles. Hasta entonces, muchas gracias por su atención.

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