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Cultura y Espectáculos

L. Ramón G. del Pomar premio POP EYE 2021 por su libro ‘La materia de mis edades’

 

 

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Ramón G. del Pomar Premio Popeye

De Madrid a Plasencia, pasando por la XV Gala de los Premios POP-EYE. Gracias a mi amigo y compañero, L. Ramón G. del Pomar, descubrí con asombro y alegría este festival que, hasta entonces, ni tan siquiera había sido nombrado entre mis “intelectuales” amigos. Y mira que llevan 15 añitos con el Festival. ¿Será culpa de la poca o nula atención que, a día de de hoy, los medios de comunicación con alcance nacional están prestando a la buena cultura? ¿Será que, por contra y gracias a una ignorancia generalizada, la incultura gana adeptos y lo importante consista en ceñirse al desplome patrio?

Lástima que la Junta de Extremadura no parezca estar muy interesada con el evento, cuando menos para arrimar debidamente la cartera y patrocinar un Festival de magnitud internacional que situaría esta comunidad, además de donde ya lo hacen con el jamón y sus cerezas -ricos manjares que no menosprecio y a los que soy asidua-, a la cabeza de la cultura más exportable de nuestro país.

Premios POP EYE

El Festival viene funcionando gracias al Ayuntamiento de Plasencia y a su actual Alcalde, Fernando Pizarro. Y qué decir del inefable Juan Pedro González Bonilla, Juanpe para los amigos y conocidos. Él, cual impecable profesional y dirigente de Bon Vivant Records, es el que lleva la batuta de todas las ediciones. Esta fue la decimoquinta, circunstancia que generó, entre algunos premiados y su presentadora, la entonación de aquella canción que cantaba el Dúo Dinámico “Quince años tiene mi amor”.

La gala se celebro en el teatro ALCÁZAR y fue presentada por la magnífica actriz y cabaretera, Roma Calderón, que hizo brillo con su excelente sentido del humor.

Los premiados fueron 25. Ellas y ellos conocidos por su manifestado talento, ya sea en literatura, música, danza, moda, teatro, cine, periodismo y un largo etc., sin dejar atrás a esos valores emergentes que, por sus capacidades mostradas a lo largo del 20-21, se han hecho merecedores del preciado Pop-Eye.

Ramón G. del Pomar - Premio Popeye
L. Ramón G. del Pomar con su premio POP EYE | SONIA ESTÉVEZ

El evento inicio su andadura sobre las 20,30 horas y resultó las más de divertido. Hubo discursos emotivos, premios a la trayectoria de alguno de los personajes, premio póstumo, conciertos de rock, pop, cante flamenco y hasta tequila de mango y cava de Almendralejo.

La lista de los premiados es otra historia porque, después de este prólogo o introito que os hago, antes de continuar abro un paréntesis para contaros la fiesta que yo viví y sentí, desde que salí de mi Chamberí, hasta llegar a Plasencia city.

Viaje de Madrid a Plasencia

Como anteriormente comenté, quien me invitó a estos premios fue L. Ramón G. del Pomar. También a él le entregaban un Pop-Eye por su libro editado en el 2019, ‘La materia de mis edades. Desde Argelia a Rock Ola’, publicado por Ocho y Medio Libros de Cine.

No creáis que yo estaba muy convencida para hacer el viaje hasta Plasencia, lo veía todo muy complicado; viaje, hotel, lugares dónde comer con garantía, etc. Finalmente me decidió el cariño que le he cogido a este buen hombre, Ramón, que es un libro de sabiduría con patas y con un moñete en el centro de su cabeza que le da mucha personalidad. Y como él hace con su pelo, yo me lié la manta a la cabeza -reconozco que un poco tarde-, para lanzarme a la aventura. El hotel se convirtió en hostal, los chicos de los premios lo habían acaparado todo y no había más. Para viajar, otro laberinto. El tren resulta una castración para los estímulos, la estación de Plasencia está en obras y debes bajarte en Monfragüe, desde allí continuar en autobús para llegar a la capital de alto Extremadura.

Un poco de lio, pensé, y decidí coger el autobús, tanto para la ida, como para la vuelta. Eso si, tuve que madrugar. Si querías ir directa a Plasencia, así es como vendían el viaje, el bus salia a las 8,30. Pero éte aquí que, subiendo al vehículo, la voz de un señor tan amable como tunante nos dijo, a los pocos pasajeros que ocupábamos los asientos, que en Barco de Ávila deberíamos hacer transbordo. Lamentablemente, nuestro autocar no se había llenado y debiéramos cargar con la culpa. Ya en marcha supimos que nuestra penitencia consistiría en pasar a oto autocar que llegaría desde Bejar.

Tras esta primera sorpresa, el viaje transcurrió sin incidencias. Hasta Barco de Ávila hice el trayecto charlando con un chaval marroquí que venia a estudiar informática a Bejar. Su poco castellano y mi poco inglés sirvió para que nos entendiéramos divinamente.

Al llegar a Barco de Ávila ¡ay! segunda sorpresa. El autobús que nos esperaba parecía de ATREZO, como salido de una película de Berlanga. Aunque lo podéis ver en la fotografía, os lo describo: el motor estaba adentro, junto al conductor, y rugía más que el de Bienvenido Mister Marshall. Le pregunté al chófer si íbamos seguras, digo, seguras, porque solo nos montamos dos mujeres. Nos tranquilizó, diciendo que había pasado la ITV el año pasado. ¿El año pasado? ¿2020? Pronto llegó la tercera sorpresa, la carretera. Parecía que los dedos torcidos del diablo hubiesen rajado el asfalto, incomprensible. Menos mal que el paisaje compensaba en parte. Cruzar el Valle del Jerte con los colores del otoño y una luz que nunca olvidaré, fue lo mejor. Hasta que paramos en un pueblo – no recuerdo el nombre porque este autobús hizo parada en cada apeadero hasta llegar a Plasencia, lo que se diría un un tour por el interior de la provincia de Cáceres-, y allí se subió una tribu completa, fue la cuarta sorpresa. Dos abuelas, dos padres, una madre con muletas y dos niños, que hicieron las delicias de los presentes con sus gritos, lloros y carreras por el autobús de Berlanga.

Decidí sentarme en la parte trasera, escuchar música y seguir disfrutando del paisaje.

Al fin, mis pies en Plasencia. Me dicen que, para conseguir un taxi, debo llamar por teléfono. Una señora con gafas, tipo película de mafiosos, se empeñó en compartir conmigo el coche. Yo, muy amablemente, le dije que tenía mucha prisa, que me esperaban en el Ayuntamiento y no podía hacer otra ruta que no fuera la mía. Monté en el taxi despidiéndome de la madre de Al “cara cortada” Capone y llegué al hostal. Era pequeñito, si, pero limpio y su dueña súper amable. La habitación también chiquitina, aunque cómoda.

Conseguí llegar al Ayuntamiento, donde los premiados estaban en la rueda de prensa que se celebraba en la sala de los plenos municipales y, quinta sorpresa. En un banco que parecía de iglesia, vi espacio junto a Sonia, la preciosa pareja de mi amigo, y allí me senté. Fue cuando comenzaron los deslumbramientos de todo tipo. A mi lado y con mascarilla, no daba crédito, el hombre de goma, el sinigual Micky el de los Tonys. Ahí comencé a investigar quiénes eran los premiados, lo tenía en el Whattsapp de mi teléfono: Carles Francino, al que adoro y se lo dije después, José Luis Garcí, Gema Cuervo, toda la familia Morente en pleno, María Pagés, Vicente Amigo, Roberto Verino, el productor de Antidisturbios, Cecilia Zango, Fernando Sabater, Manuel Outumuro y un largo etc., hasta llegar a completar los 25 galardonados y, por supuesto, L. Ramón G. del Pomar.

Mis ojos no conseguían abrirse lo suficiente para ver tanto bueno, tanto rico, tanto exquisito. Un disfrute, lo juro. Después, con toda naturalidad y tal que si nos conociéramos de toda la vida, pude departir con ellos. Todos y todas fueron una delicia en sus discursos de presentación, en sus conversaciones y saber estar.

Llegado el momento, dejamos el Ayuntamiento y salimos a la Plaza. Más fotos en aquel precioso lugar. Ramón me nombro su fotógrafa especial y yo, como pude y aunque dejara mucho que desear, cumplí con mi cometido.

Tras este acto fuimos a comer en el antiguo mercado de Plasencia, convertido ahora en un espacio para eventos.

Todo riquísimo. Aquí me veis en la foto descubriendo que, a José Luis Garcí, le gusta a rabiar la morcilla. Yo saboreaba el cava rosado de Almendralejo, una maravilla.

Estuve hablando bastante rato con Kico Feria, un excelente dibujante que exponía en la colectiva sobre Enrique Morente. Hablamos hasta de escribir un guion juntos. Muchas risas, mucho cava y ganas de pasarlo bien. También me hizo un resumen de las actividades que me perdí el diá anterior, como la proyección del documental sobre Los Flequillos, el cóctel en la exposición homenaje a Enrique Morente y el cante a capela con el que, durante el acto, les obsequió Estrella Morente. Sonia Estévez, Aruna Nisad en su nombre artístico como bailarina, se acercó a nosotros y, como si llegara con el encargo de ponrme los diente aún más largos, entre ambos me hicieron un repaso recordando los dos conciertos que, tras la cena de la noche anterior y para bajarla, les ofrecieron. Me decían que bailáron, con ellos también G. del Pomar, como si la tierra quisiera volar o como si bajo sus pies se produjera un terremoto y tuvieran que esquivar las grietas avismales. El primero fue de la preciosa y sofisticada, Cinthya Lund. Tras ella y como si aún quedara cataclismo por librar, otros que recibían su Pop-Eye en esta edición, Los Invaders. Con estas envidias sabor felicidad y mis zapatos, regresé al hostal, tocaba descansar y prepararse para el gran momento, el acontecimiento que me había puesto en pie a las 06,30 de la madrugada y que me subió, dos horas más tarde, a un autobús rumbo a Plasencia.

Gala Premios POP EYE

Y ya por fin llegó la hora deseada, a la entrada a la gala.

Yo iba guapísima al evento, aquí bien que se me ve con mi buena planta. Decidida yo como una reina de incógnito, me coloqué cerca del Photocall para hacer fotos.

Los galardonados entraron despacio, tranquilos, bajándose de los coches descapotables donde los trían escoltados por los Buitres Leonaos y sus motos Harley Davidson. El público expectante se deshacía en aplausos.

Alguien del evento les acompañaba al Photocall. Tras las muchas fotos y algunas entrevistas, les dirigían a la butaca en que sentarse. Claro que hice fotos con mi móvil, cantidad, algunas chulísimas. Los premiados se prestaban a ello, se les veía contentos. El principio de la Gala fue un video muy aplaudido, creado por Two Olloqui.

Roma Calderón abrió la gala. Se nos presentó en bragas y corsé, todo estampado en rojo con pintas negras. Queriendo hacer un guiño al colectivo LGTBI, dijo que vestía así para conseguir que la tripa subiera lo suficiente y pareciera que la mariquita tenía tetas. Los aplausos sonaron unánimes.

Hubo discursos muy emotivos y actuaciones asombrosas como la de Cecilia Zango, que nos movió el alma. Los Invaders, valencianos ellos y grupo revelación, La Habitación Roja, pop-rock del bueno, Derby Motoreta ́s Burrito Kachimba, rock flamenco con aires sinfónicos. Todos hicieron que moviéramos en nuestras butacas.

Yo no podía estar mejor sentada, cuarta fila y con toda la familia Morente en pleno a mi lado. Estaban allí para entregarles el premio póstumo a Don Enrique Morente, también Soleá Morente se levó su merecido Pop-Eye.

Gema Cuervo puso en pie al público, cuando le entregaron el premio a toda una trayectoria dedicada al teatro, al cine y la televisión. Mujer amorosa donde las haya, dedicó el premio a sus tres hijos.

Paula Arjona en diversos momentos de la Gala

El pintor, Luis Gordillo, no pudo acudir y envío un video dando las gracias y sintiendo no poder estar. Lo mismo hizo el televisivo Iker Jimenez.

Hubo muchos detalles geniales porque, Roma Calderón, a parte de cambiar de vestuario según transcurría la gala, acompañaba a los premiados cuando se tomaban un chupito de tequila con sabor a mango o un cava rosado, cada cual pedía a su gusto. Todos veíamos que la presentadora, según transcurría la gala, iba llevando su forma de expresarse hacia una mayor osadía corporal y verbal. Con su atrevida idea de cómo colocar la boca para que aprendiéramos a hacer correctamente un francés, todo el teatro en pié fuimos ejecutando los gestos que ella pautaba para una acertada felación. Fantástica Roma Calderón, una mujer divertida donde las haya y con desbordante profesionalidad.

Para mí, el momento más emocionante fue cuando mi amigo, L. Ramón G. del Pomar, se levantó para recoger su premio. Desde luego que nos sorprendió con el detalle que tuvo. Fue precioso ver que invitó a Sonia, su pareja desde hace catorce años, a que subiera con él. Tampoco ella lo esperaba. Ya en el escenario y cediéndole a Sonia la escultura Pop-Eye, le dirigió unas palabras que estaban llenas de amor. Nos habló de la paciencia y generosidad que había tenido con él, destacó las brillantes observaciones que le hizo durante la creación del libro y que, a veces quedándose sin tinta en la imaginación, gracias a ella, a su pareja y aguerrida lectora, encontraba el siguiente verbo para continuar durante los cuatro años de trabajo que le llevó escribir este libro.

No podría decir, a parte de esta anécdota que acabo de mencionar, qué momento elegiría para que se quedara fijado en mi retina. Nunca me cansaría de resaltar el trabajo que, en equipo, hicieron todos y cada uno de los organizadores, tampoco de la sencillez con la que los protagonistas agradecían el premio, o la explicación de algunos de ellos indicando de dónde provenían o si no conocieron suficientemente a su padre, o el aplauso dirigido a la mujer que acompañaba al galardonado, o las sonrisas, las bromas en escena, el rock and roll en estado puro y el canto de suma experiencia reunido en aquel escenario.

Premios POP EYE | PAULA ARJONA

Hubo, cómo no, un recuerdo para aquellos que se fueron, pero que en esencia siguen con nosotros. Sus trabajos están ahí y perdurarán hasta que un día el mundo diga que se va. Bueno, ya lo está diciendo pero parece que no nos enteramos.

Yo quiero dar las gracias a todos ellos, maestros de maestros, seres prodigiosos, creativos y con ganas de seguir aprendiendo.

Eso si, juro que no se me olvida lo del cava rosado de Almendralejo y, sobre todas las cosas, que aquí vaya el agradecimiento para mi cántabro de Los Corrales de Buelna, L. Ramón G. del Pomar, al que un día entrevisté y desde entonces somos colaboradores y amigos. Bendito corraliego, mucha vida para tu escena. Amén.

Paula Arjona.

1 Comentario

1 Comentario

  1. Coan

    2 diciembre 2021 a las 12:04

    👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

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